Principios básicos para el manejo eficiente del riego en el cultivo de palma de aceite
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Bogotá:̀ Cenipalma,
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La gestión eficiente del recurso hídrico en el cultivo de palma de aceite en Colombia garantiza la disponibilidad de agua que requiere para su óptimo desarrollo y productividad, y para la conservación de los ecosistemas en donde se encuentra establecido, en especial, frente a los efectos agravantes del cambio y la variabilidad climáticos que se vienen presentando en el país en los últimos años y los cuales, según pronósticos, serán más severos y frecuentes. Lo anterior representa un riesgo significativo para la sostenibilidad no solo del sector agrícola, sino también de las comunidades y del medio ambiente (IDEAM, 2023).
Se ha identificado que la región Caribe, al norte de Colombia, y la Orinoquía en el oriente, donde el cultivo se encuentra ampliamente establecido, son las zonas más afectadas por los fenómenos de variabilidad climática (Fedepalma, 2024). De acuerdo con el último estudio nacional del agua (IDEAM, 2023), en estas zonas se han registrado fuertes sequías con disminuciones significativas de la precipitación y aumento de la temperatura, lo cual ha afectado la disponibilidad del caudal aprovechable de los ríos y/o acuíferos. Esto ha generado dificultades en la planificación de los cultivos y, en consecuencia, ha impactado negativamente en su productividad. Un ejemplo de esto lo reporta Fedepalma (2019), cuando menciona que después del evento del Súper Niño presentado entre los años 2015 y 2016, la producción de aceite de palma se redujo alrededor del 12 % en la Zona Oriental y 20 % en la Zona Norte; además, en algunas subzonas de los departamentos de Cesar y Magdalena fue más crítico, ya que mostraron condiciones climáticas más limitantes.
Incluye referencias bibliográficas.
La gestión eficiente del recurso hídrico en el cultivo de palma de aceite en Colombia garantiza la disponibilidad de agua que requiere para su óptimo desarrollo y productividad, y para la conservación de los ecosistemas en donde se encuentra establecido, en especial, frente a los efectos agravantes del cambio y la variabilidad climáticos que se vienen presentando en el país en los últimos años y los cuales, según pronósticos, serán más severos y frecuentes. Lo anterior representa un riesgo significativo para la sostenibilidad no solo del sector agrícola, sino también de las comunidades y del medio ambiente (IDEAM, 2023). Se ha identificado que la región Caribe, al norte de Colombia, y la Orinoquía en el oriente, donde el cultivo se encuentra ampliamente establecido, son las zonas más afectadas por los fenómenos de variabilidad climática (Fedepalma, 2024). De acuerdo con el último estudio nacional del agua (IDEAM, 2023), en estas zonas se han registrado fuertes sequías con disminuciones significativas de la precipitación y aumento de la temperatura, lo cual ha afectado la disponibilidad del caudal aprovechable de los ríos y/o acuíferos. Esto ha generado dificultades en la planificación de los cultivos y, en consecuencia, ha impactado negativamente en su productividad. Un ejemplo de esto lo reporta Fedepalma (2019), cuando menciona que después del evento del Súper Niño presentado entre los años 2015 y 2016, la producción de aceite de palma se redujo alrededor del 12 % en la Zona Oriental y 20 % en la Zona Norte; además, en algunas subzonas de los departamentos de Cesar y Magdalena fue más crítico, ya que mostraron condiciones climáticas más limitantes.
Incluye referencias bibliográficas.
La gestión eficiente del recurso hídrico en el cultivo de palma de aceite en Colombia garantiza la disponibilidad de agua que requiere para su óptimo desarrollo y productividad, y para la conservación de los ecosistemas en donde se encuentra establecido, en especial, frente a los efectos agravantes del cambio y la variabilidad climáticos que se vienen presentando en el país en los últimos años y los cuales, según pronósticos, serán más severos y frecuentes. Lo anterior representa un riesgo significativo para la sostenibilidad no solo del sector agrícola, sino también de las comunidades y del medio ambiente (IDEAM, 2023). Se ha identificado que la región Caribe, al norte de Colombia, y la Orinoquía en el oriente, donde el cultivo se encuentra ampliamente establecido, son las zonas más afectadas por los fenómenos de variabilidad climática (Fedepalma, 2024). De acuerdo con el último estudio nacional del agua (IDEAM, 2023), en estas zonas se han registrado fuertes sequías con disminuciones significativas de la precipitación y aumento de la temperatura, lo cual ha afectado la disponibilidad del caudal aprovechable de los ríos y/o acuíferos. Esto ha generado dificultades en la planificación de los cultivos y, en consecuencia, ha impactado negativamente en su productividad. Un ejemplo de esto lo reporta Fedepalma (2019), cuando menciona que después del evento del Súper Niño presentado entre los años 2015 y 2016, la producción de aceite de palma se redujo alrededor del 12 % en la Zona Oriental y 20 % en la Zona Norte; además, en algunas subzonas de los departamentos de Cesar y Magdalena fue más crítico, ya que mostraron condiciones climáticas más limitantes.
Palabras clave
Almacenamiento de agua, Usos del suelo, Uso del agua, Riego, Cultivo, Aceite de palma